Durante sus viajes por la India, Swami Vivekananda se vio conmovido por la terrible pobreza y el atraso de la gente. Fue el primer líder religioso en entender y declarar abiertamente que la verdadera causa de la decadencia de la India era el abandono de su pueblo. Lo primero era proveer comida y otras necesidades de primera necesidad a las millones de personas hambrientas. Para ello se les enseñaron métodos mejorados de agricultura, la industria en los pueblos, etc. Fue en este contexto cuando Vivekananda comprendió el motivo del problema de la pobreza en India (motivo que se les había escapado a los reformistas sociales de aquella época): como consecuencia de tantos siglos de opresión, el pueblo, tantas veces pisoteado, había perdido por completo su capacidad para mejorar su situación. En primer lugar era necesario inculcarles que tenían que recuperar la confianza en ellos mismos, y para ello, necesitaban un mensaje inspirador. Swamiji basó su mensaje en el principio de Atman, la doctrina de la divinidad potencial en el alma, enseñada en el Vedanta, el antiguo sistema de filosofía religiosa en India. Él observó que, a pesar de la pobreza, el pueblo se aferraba a la religión, pero nunca se les había enseñado los principios nobles e inspiradores del Vedanta y cómo aplicarlos en la vida real.
Por lo tanto, el pueblo necesitaba dos tipos de conocimiento: un conocimiento secual para mejorar su condición económica y un conocimiento espiritual para que recobraran la fe en ellos mismos y para reforzar su conciencia moral. La siguiente cuestión era cómo extender estos conocimientos entre la gente: para Swamiji la respuesta estaba en la educación del pueblo.