Fundado oficialmente en 2005, el Himalayan Consensus es una ONG destinada a proteger la diversidad étnica, la cultura y el medio ambiente, y forma parte del Grupo Temático de las Naciones Unidas sobre la Pobreza y Desigualdad, del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, y está en proceso de convertirse en miembro del Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas (ECOSOC).
Los bases principales sobre las que se asentó el Himalayan Consensus incluyen apoyar la diversidad ética y la identidad de los pueblos indígenas a través de plataformas económicas sostenibles, como la microfinanciación y la creación de empresas sociales, al mismo tiempo que proteger el medio ambiente y el desarrollo comunitario. Esta teoría surge como respuesta a otras teorías económicas y de desarrollo, ya que Himalayan Consensus se muestra abiertamente en contra de las teorías que se han extendido por muchos de los países en desarrollo y que defienden que hay que hay que llevar a cabo una modificación total. La teoría de Laurence Brahm defiende el desarrollo por grupos. La población local necesita que le den las herramientas adecuadas para el desarrollo económico, al mismo tiempo que se preservan la cultura y la tradición. Laurence Brahm cree «que el Himalayan Consensus tiene un principio muy claro: preservar y mantener la diversidad étnica, la herencia cultural y el medio ambiente a través de una plataforma económica sostenible».
Los esfuerzos del Himalayan Consensus van dirigidos a empoderar a la gente con un pragmatismo local en contrapartida a la teoría e idea de la globalización. De la teoría de Laurence Brahm se ha dicho que «es un enfoque novedoso para fomentar el desarrollo». En 2009, la ONU invitó al Himalayan Consensus a que formara parte del Grupo Temático de las Naciones Unidas sobre la Pobreza y Desigualdad. La ONU reconoce el esfuerzo del Himalayan Consensus a la hora de reducir los niveles de pobreza y de defender la sostenibilidad cultural. El Himalayan Consensus trabaja en colaboración con otros grupos que apoyan el concepto de microfinanciación, creado por Muhammad Yunus, para poner ideas en común y convertirse en un movimiento.
En marzo de 2009, Laurence Brahm plasmó de manera cristalina los conceptos que defiende el Himalayan Consensus en su última obra: The Anti-Globalization Breakfast Club: Manifesto for a Peaceful Revolution.
El Himalayan Consensus fue una idea que se convirtió en una serie de proyectos tangibles a través de los documentales Searching for Shangri-la y Shambhala Sutra, filmados durante la expedición de Brahm en 2002 al Himalaya. En 2005, comenzó un proceso de restauración de varios edificios en el Tíbet, creó albergues para acoger a los turistas interesados en la geología y enfatizó en la importancia de dar empleo a la población local y de utilizar materiales también de origen local. Se instauraron programas de microfinanciación para ayudar a la población indígena a crear sus propios negocios, al mismo tiempo que se mejoraban las condiciones económicas de los grupos minoritarios.
También se llevaron a cabo programas de restauración de edificios, microinversiones, programas para el empoderamiento de mujeres marginadas y personas en situación de hándicap y programas para mejorar la cobertura médica, mediante el que se establecieron clínicas en monasterios, y se realizaron campañas de concienciación entre la población nómada y con menos recursos. También se estableció la escuela Montessori, la primera escuela gratuita de la región del Tíbet.